Karen es una mujer que desde hace dos años forma parte de las filas de la Policía Estatal Preventiva (PEP), su vocación de servicio la llevó a integrarse a la Unidad de Medicina Táctica de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).
Orgullosa de ser mujer policía, relató que antes de ingresar a una corporación policial, se preparó como paramédico en la Cruz Roja; posteriormente, cursó y concluyó con éxito sus estudios en enfermería.
Titulada como enfermera, decidió ingresar a la Policía Municipal, en donde se adentró a la materia de seguridad pública y, en poco tiempo, sin esperarlo, su desempeño en la corporación municipal le abrió las puertas para integrarse a las filas de la Policía Estatal Preventiva.
Para continuar con su preparación, decidió estudiar la Licenciatura en Seguridad Pública en el Instituto de Formación Profesional, perteneciente a la misma institución en la que labora.
Aseguró que, al entrar a la SSP, se encontró con la sorpresa de que no hay diferencias de género porque el trato es igualitario y no se limitan las oportunidades por ser mujer sino por el contrario, se les impulsa para seguir creciendo.
Explicó que, pese a tratarse de un área que pareciera estar dominada por hombres, no ha detectado que para las mujeres existan limitantes y como ejemplo propio, refirió, “ahora soy encargada de la Unidad Médica en mi turno, tengo a mi cargo a personal que me ayuda a desempeñar mis actividades”.
Con el orgullo de portar el uniforme de la PEP, ella opina que su condición de mujer le ha permitido tener un contacto más cercano y de confianza con la ciudadanía, además sensibilizarse ante la situación del estado y motivarse para continuar el trabajo en favor de la seguridad de todas.

